IMPORTANCIA DE LAS SIESTAS EN LOS BEBES - JANNA HENRIQUEZ

Importancia de las siestas en los bebés

Importancia de las siestas en los bebés

Los bebés y los niños pequeños necesitan varias horas de sueño en un periodo de 24 horas, y parte de éste debe ser durante el día. Hoy nos enfocaremos en hablar cómo la siesta evoluciona entre los 0 y 24 meses, porqué es tan necesaria para los más pequeños, y qué hacer si nuestros peques se rehúsan a tener periodos de siestas durante el día.

Es importante que conozcamos que el sueño es vital para el crecimiento, el desarrollo y la salud general de los niños. En los bebés y los niños, el tiempo total de sueño incluye las horas que duermen durante la noche y las siestas que toman durante el día.

Recordemos que cada bebé es diferente:

Es cierto que algunos necesitan más o menos sueño que otros. Pero para todos es fundamental tener descansos durante el día.

Recientemente fue publicado un estudio realizado en la Universidad de Massachusetts, en donde resaltan que un breve descanso durante el día mejora la memoria de los niños: En este estudio se analizó el comportamiento de 40 niños de diferentes guarderías mediante un juego de memoria visual en el que debían recordar la posición de distintas imágenes.

Esta prueba se la hicieron a todos los niños tras una media de 77 minutos de siesta, y la repitieron otros días sin ese descanso. Los científicos concluyeron que después de una siesta los niños recordaban un 10% más las posiciones de los objetos que cuando estaban despiertos toda la jornada. Y recomendaron que todos los jardines maternales y centros preescolares desarrollen medidas para fomentar la siesta en edades tempranas. Partiendo de estas conclusiones es que nos esforzamos desde nuestras consultas a establecer rutinas de sueño buenas y de calidad.

Es normal que cuando son más pequeños los bebés duerman todo el día y según van creciendo, esas siestas se vuelven más espaciadas en el tiempo.

Lo que sí esta comprobado es que la falta de sueño durante los primeros cuatro años del niño multiplica el riesgo de un retraso en el lenguaje. Esto es porque la carencia de un buen sueño y descanso afecta a su actividad cerebral y por lo tanto se verá alterada su memoria, el lenguaje y los procesos de solución de problemas. La siesta ayuda a retener lo aprendido, pues favorece un nivel avanzado de aprendizaje conocido como abstracción, encargada de la comprensión y predicción lingüística. Es decir, les ayuda a desarrollar la capacidad de reconocer nuevas palabras y estructuras más complejas como frases, fomentando que el bebé empiece a hablar antes. De igual forma Desarrollan también un mayor rendimiento psicosocial, Dormir la siesta reduce también la hiperactividad, ansiedad y depresión de los niños. Les ayuda a descansar mejor por la noche, pues evita que lleguen agotados a la hora de acostarse y tengan por ello dificultad para conciliar el sueño.

La cantidad de horas que duerme un bebé, así como la longitud y frecuencia de sus siestas, va a depender de su edad. Los bebés recién nacidos tienen períodos de sueño más cortos y frecuentes y, conforme van creciendo, se van alargando poco a poco hasta que consiguen dormir toda la noche “del tirón”.

No existe un patrón horario preciso que encaje en todos los niños, las necesidades de sueño son muy individuales.

Pero existen algunas pautas por edad que pueden orientarnos para conocer y controlar el descanso del bebé:

  • Hasta los 2 meses los bebés duermen entre 7 y 9 horas durante el día, divididas en de 3 a 5 siestas.
  • De los 3 a los 4 meses necesitará unas 3 o 4 siestas, con las que dormirá entre 4 y 8 horas.
  • Entre los 5 y los 8 meses bajará a 2 o 3 siestas, que sumarán unas 3 o 4 horas de sueño.
  • Entre los 9 y los 12 meses quedarán en 1 o 2 siestas y un total de 2 o 3 horas de sueño diurno.
  • Entre los 19 y los 24 meses, mantendrá 1 o 2 siestas, pero bajarán a 1 o 2 horas.
  • Entre los 24 meses y los 5 años lo ideal es que sigan durmiendo la siesta después de comer, de al menos 30 minutos.

Consejos

Es importante establecer una rutina para dormir la siesta, más o menos siempre a la misma hora, con algo de luz diurna y un ambiente tranquilo. En el caso de que algunos niños se rehúsan a tener sus siestas de forma regular siempre les recuerdo a mis mamis esto:

  • Crea el ambiente propicio. Un ambiente oscuro y tranquilo puede ayudar a que tu bebé duerma.
  • Lleva al bebé a la cama cuando esté somnoliento, pero despierto.
  • Sé prudente.
  • Sé constante.

¡Juntos lo lograremos!

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